Historias vidas pasadas del Buda (Jatakas) las paramitas Theravada

En el budismo Theravada, los Jatakas (relatos de las vidas pasadas del Buda) son el fundamento principal para ilustrar cómo el Bodhisattva (el ser que se convertiría en Siddhartha Gautama) perfeccionó las 10 paramitas (virtudes supremas) a lo largo de eones antes de alcanzar el despertar. 

De las 547 historias tradicionales del Canon Pali, los últimos diez relatos (conocidos como el Mahanipata Jataka) son los más célebres, ya que cada uno está dedicado a la culminación absoluta de una paramita específica: 
1. Temiya Jataka – La Perfección de la Renuncia (Nekkhamma)
El Bodhisattva nace como el príncipe Temiya. Al recordar que en una vida pasada fue rey y terminó en el infierno por aplicar castigos, decide que no quiere gobernar. Para evitar la corona, finge ser sordo, mudo y paralítico durante 16 años, soportando todo tipo de pruebas e insultos. Finalmente, cuando es enviado al bosque para ser ejecutado por considerársele una carga, revela su vigor y decide ordenarse como asceta, logrando la renuncia total del trono.
2. Mahajanaka Jataka – La Perfección del Esfuerzo (Virya)
El príncipe Mahajanaka viaja en un barco mercante que naufraga en medio del océano. Mientras todos los demás pasajeros se rinden ante el pánico y mueren ahogados por los monstruos marinos, el Bodhisattva no se rinde. Nada incansablemente durante siete días y siete noches en el mar tempestuoso guiado únicamente por su fuerza de voluntad, hasta que una deidad marina, asombrada por su esfuerzo sobrehumano, acude a rescatarlo. [1, 2, 3]
3. Sama Jataka – La Perfección del Amor Benevolente (Metta)
Nacido como Sama, dedica su vida a cuidar con devoción absoluta a sus padres ciegos en el bosque. Su amor y bondad son tan puros que los animales salvajes caminan a su lado pacíficamente. Un día, un rey lo hiere accidentalmente con una flecha envenenada mientras recoge agua. A pesar de la agonía, Sama no siente odio ni rencor hacia el rey; su enorme compasión y la pureza de su amor terminan conmoviendo a los dioses, quienes lo sanan y devuelven la vista a sus padres.
4. Nimi Jataka – La Perfección de la Determinación (Adhitthana)
El rey Nimi es un gobernante tan virtuoso que los propios dioses del cielo de Tavatimsa desean conocerlo y lo invitan a visitarlos. Nimi viaja en un carruaje celestial y contempla tanto los tormentos del infierno como los placeres del cielo. A pesar de los intentos de las deidades para que se quede a disfrutar de los placeres divinos, Nimi se mantiene firme en su determinación de regresar a la Tierra para seguir enseñando la moralidad a sus súbditos y continuar su camino espiritual.
5. Maha-Umagga Jataka – La Perfección de la Sabiduría (Panna)
En esta vida, el Bodhisattva nace como Mahosadha, un sabio consejero real dotado de una inteligencia brillante. A lo largo del relato, utiliza su ingenio y discernimiento para resolver complejos enigmas, juicios difíciles y complots de reinos enemigos sin recurrir a la violencia, demostrando que la sabiduría y el intelecto superior son las herramientas más eficaces para proteger a los seres humanos.
6. Bhuridatta Jataka – La Perfección de la Conducta Ética (Sila)
El Bodhisattva nace como Bhuridatta, un príncipe de los seres serpiente (Nagas). Con el fin de practicar la moralidad, sube a la superficie de la Tierra, se enrosca alrededor de un hormiguero y hace el voto de guardar los preceptos éticos sin importar lo que ocurra. Un cazador cruel lo encuentra y lo somete a torturas físicas brutales para obligarlo a bailar en los pueblos. Bhuridatta, teniendo el poder místico de destruir al cazador con una sola mirada, decide contenerse y sufrir el dolor antes de romper su voto de no dañar a ningún ser vivo.
7. Candakumara Jataka – La Perfección de la Paciencia (Khanti)
Nacido como el príncipe Canda, es víctima de un malvado y envidioso sacerdote de la corte que convence al rey de sacrificar a sus propios hijos para asegurar su entrada al cielo. Mientras preparan el altar, Canda no muestra rabia ni deseos de venganza contra su padre ni contra el sacerdote; soporta la injusticia con una paciencia inquebrantable, hasta que el dios Sakka interviene deteniendo el sacrificio ante la indignación del pueblo.
8. Mahanarada Kassapa Jataka – La Perfección de la Ecuanimidad (Upekkha)
Un rey es confundido por falsos filósofos nihilistas que afirman que no existe el karma ni las vidas futuras, lo que lo lleva a abandonar sus deberes y entregarse a los placeres. El Bodhisattva desciende del cielo en la forma del sabio asceta Narada. Con total calma y ecuanimidad, sin alterarse por la ignorancia del rey, expone la ley universal de causa y efecto desmantelando los falsos argumentos con serenidad mental y devolviendo el orden al reino.
9. Vidhura Pandita Jataka – La Perfección de la Verdad (Sacca)
El sabio Vidhura es conocido por su honestidad incorruptible. Un demonio (Yakkha) gana la posesión de Vidhura en un juego de dados contra el rey y decide arrastrarlo para matarlo. A pesar de las amenazas de muerte del demonio, Vidhura nunca recurre a la mentira ni al engaño para salvar su vida; se mantiene firmemente apegado a la verdad exacta en cada palabra que pronuncia, ganándose finalmente el respeto y la liberación por parte del propio demonio.
10. Vessantara Jataka – La Perfección de la Generosidad (Dana)
Este es el Jataka más famoso y considerado el clímax de todas las vidas previas del Buda. El príncipe Vessantara posee un deseo inquebrantable de dar todo lo que le pidan. Regala el elefante blanco sagrado de su reino (que atraía la lluvia) a un país vecino en sequía, lo que causa la furia de su pueblo y su posterior destierro al bosque junto a su familia. En el bosque, un ermitaño codicioso le pide a sus dos hijos como sirvientes. Vessantara, con el corazón roto pero enfocado en la generosidad cósmica necesaria para salvar a la humanidad en el futuro, entrega a sus hijos y, posteriormente, a su esposa al dios Sakka (quien se disfraza para ponerlo a prueba). Al superar esta prueba extrema, sus posesiones y su familia le son devueltas, completando así la última paramita antes de reencarnar por última vez como Siddhartha Gautama